Orthem expone la evolución de especies clave como la avutarda y el sisón en el Congreso Internacional sobre Biodiversidad y Agricultura.

La empresa Orthem ha expuesto en el I Congreso Internacional sobre Biodiversidad y Agricultura (ICBA) los resultados del proyecto ‘Seguimiento de aves esteparias en las zonas ZEPA y otras áreas importantes de Castilla-La Mancha’. Este exhaustivo estudio, desarrollado entre 2020 y 2025, ha sido promovido por la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, con el apoyo del Ministerio de Agricultura y fondos europeos (Feader), para evaluar el estado de salud de este grupo de fauna amenazado.

El trabajo de campo desarrollado por los técnicos de la firma del Grupo Hozono Global ha permitido monitorizar el estado poblacional de cuatro especies emblemáticas: la avutarda común, el sisón común, la ganga ibérica y la ganga ortega. Estas especies, muy vinculadas a los agroecosistemas tradicionales, se enfrentan actualmente al reto de la intensificación agrícola en toda Europa.

El estudio revela datos relevantes sobre el estado de estas aves en Castilla-La Mancha tras muestrear 190 cuadrículas de 10×10 km en diferentes épocas del año:

  • Avutarda común. Preocupa especialmente su situación a finales de verano, donde se ha registrado un descenso de sus poblaciones del 8,7%. Sus mayores poblaciones se concentran en Toledo y Albacete.
  • Sisón común. Aunque muestra cierta estabilidad en época de reproducción, sufre una caída drástica del 15,9% durante la invernada.
  • Ganga ibérica. Representa la nota positiva, con una tendencia al alza del 9,5% en su fase reproductiva, manteniendo sus poblaciones principales en Ciudad Real.
  • Ganga ortega. Tras el declive drástico observado desde el año 2005, en la actualidad presenta una situación estable. En anualidades concretas, dentro del presente estudio, se han observado ligeros incrementos del 3% en época de cría.

La investigación subraya que los rastrojos y los barbechos verdes son ecosistemas críticos para la supervivencias de estas aves. En el caso específico del sisón, los cultivos de alfalfa de regadío durante el verano se han identificado como refugios vitales.

La importancia del seguimiento científico

Los resultados obtenidos ponen de relevancia la importancia de realizar trabajos de seguimiento de manera mantenida en el tiempo que permitan definir las tendencias poblacionales y adoptar las medidas de conservación o fomento de las distintas especies, siempre en coordinación y colaboración con el resto de actores del territorio con el fin de garantizar la implantación y éxito de las medidas.

“Cuando se iniciaron estos trabajos, los últimos datos disponibles sobre la ganga ortega eran del año 2005 (todavía no estaban publicados los datos del censo de 2018) y el resultado de nuestra primera campaña (2020) arrojó un descenso de las poblaciones de la especie en Castilla-La Mancha del 81,43% en 15 años”, explica la responsable del servicio, Ana Martínez-Fortún. “Afortunadamente, en la actualidad la población permanece, pero con muchos menos individuos que a principios de los 2000. La realización de campañas de censo intermedias habría permitido identificar esta tendencia a la baja y, quizá, aplicar medidas para frenar su descenso”, advierte.

“Las aves esteparias suponen, hoy día, uno de los mayores retos de conservación de la biodiversidad en nuestro país. Garantizar su futuro sería también garantizar un modelo agrícola de calidad, de seguridad alimentaria y respetuoso con el paisaje y el desarrollo del mundo rural”, recuerda el biólogo Javier Moreno Montoza, coordinador técnico del proyecto y colaborador del equipo de seguimiento de fauna de Orthem.

Ante estos resultados, el informe técnico de Orthem recomienda reforzar medidas de conservación específicas dentro de las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Entre las propuestas destacan el mantenimiento de los cultivos de alfalfa y la protección de los barbechos en áreas estratégicas como el Campo de Calatrava, La Mancha y el Campo de Montiel, fundamentales para garantizar el futuro de estas especies en el corazón de la Península Ibérica.